Cómo influyen la pobreza y el gasto sanitario en la obesidad infantil

El entorno condiciona el desarrollo de la obesidad infantil. La pobreza y la falta de recursos sanitarios están ligados de manera estrecha con la prevalencia de esta patología
Por Manuela García Llanos 3 de enero de 2022
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Imagen: Getty

El entorno en el que vivimos es determinante a la hora de desarrollar obesidad infantil. Las administraciones públicas a través de sus políticas marcan diferencias. Un mayor gasto sanitario, una mejor atención pediátrica en la que los recursos sí importan y, sobre todo, el volumen de población con menos recursos económicos dibujan un mapa en España en el que la obesidad y el sobrepeso infantil se agravan de norte a sur.

Las instituciones, conscientes de que nos encontramos ante un problema de salud pública, llevan años trabajando. En 2005 el Gobierno de España lanzó la Estrategia NAOS (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) con el fin de desarrollar acciones o intervenciones, conforme a la evidencia científica y en todos los ámbitos de la sociedad, para invertir la tendencia creciente del sobrepeso entre los españoles.

Según reconoció el ministro de Consumo, Alberto Garzón, en la entrevista concedida para este especial sobre la obesidad infantil de EROSKI Consumer, la estrategia no está funcionando y todavía se registran “vacíos” que impiden frenar las cifras.

Los datos hablan por sí solos. Según el Ministerio de Sanidad, en 2017, la media de obesidad (índice de masa corporal superior a 30) en niños de 2 a 17 años era del 10,3 %. Es más, el Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE), promovido por la Fundación EROSKI, revela que la prevalencia de la obesidad en menores de 25 años en España ha aumentado durante el siglo XXI entre un 3 % y un 5 % en función del grupo de edad.

Y este exceso de peso acarreará en la edad adulta numerosas complicaciones de salud, como la diabetes y las cardiopatías, y por primera vez una menor esperanza de vida, tal y como reconoce Idoia Labayen, profesora de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra.

Obesidad infantil: las diferencias norte-sur

Por comunidades, la más castigada por esta “pandemia” sería Murcia, donde 4 de cada 10 menores tienen sobrepeso y obesidad. Le siguen Canarias con el 35,5 % y Andalucía con el 33,4 %. Las tres aparecen entre las cinco comunidades con la mayor tasa de pobreza de España.

Hablamos del fenómeno conocido como pobresidad, que indica que la tasa de obesidad infantil es el doble entre las familias con unas rentas más bajas que en aquellas con rentas más altas, según datos del informe ALADINO 2019, del Ministerio de Consumo y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN). Este estudio corrobora el vínculo obesidad-pobreza.

Las familias con las rentas más bajas acuden a establecimientos de comida rápida más a menudo que las más acomodadas por sus bajos precios: un 18,5 % come en estos restaurantes al menos una vez por semana frente al 10,7 %. Además, los niños con menos recursos consumen más golosinas que los aventajados (11,5 % lo hacen varias veces al día frente al 3,9 %). Muchas veces, estos productos son la única manera con la que las familias pueden “premiar” a los más pequeños.

Conscientes de esta realidad, recientemente se aprobó un real decreto ley para proteger a las personas más vulnerables en el consumo, definiendo así mismo la figura de la persona consumidora vulnerable, en la que se incluyen niños y niñas y personas de edad avanzada.

Si Murcia sale mal parada en este ranking, en el otro extremo está Navarra, con la renta más alta de España y también con los mejores datos respecto a esta patología: solo el 1,4 % de los menores navarros padece obesidad y el 15 % tiene algún tipo de sobrepeso. Le siguen Aragón y Galicia, donde uno de cada cinco menores supera la barrera del exceso de peso.

En mitad de la tabla, se encuentran País Vasco y Cataluña. En ambas comunidades se han adoptado distintas estrategias para ser más eficaces en la lucha contra la obesidad y se han adoptado con éxito medidas pioneras como la subida de impuestos a las bebidas azucaradas que se ha llevado a cabo en Cataluña y que, según se anunció el pasado mes de octubre, iba a hacer suya el Ministerio de Consumo para aplicarse en todo el país.

Por su parte, País Vasco ha desarrollado el ‘Plan de los 1.000 días‘, cuyas conclusiones están a punto de ver la luz. Esta comunidad descarta los planes a muy largo plazo y, por ello, fija 1.000 días para cumplir objetivos saludables, como aumentar en un 20 % el número de menores que consumen fruta y verdura, reducir el consumo de sal un 20 %, rebajar los azúcares libres en la dieta en un 20 % y lograr que el 50 % de los agentes e iniciativas que trabajan a favor de la alimentación saludable lo hagan de forma alineada. Objetivos reales en un tiempo razonable.

Relación entre la renta, el gasto sanitario y el exceso de peso infantil

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Imagen: Eroski Consumer

La obesidad infantil y las carencias de la sanidad

Lo cierto es que los datos de obesidad en España no mejoran, por lo que aún queda mucho por hacer. Más aún cuando, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta prevalencia es de las más altas de Europa, solo por detrás de Grecia e Italia.

❌ No hay dietistas-nutricionistas en la sanidad pública

En materia de Sanidad, la incorporación de dietistas-nutricionistas al Sistema Nacional de Salud podría marcar la diferencia. Puede parecernos insólito, pero estos profesionales no se encuentran dentro de la sanidad pública en la mayoría de las comunidades autónomas, aunque sí en otros países europeos como Francia. Su incorporación es una antigua demanda de este sector: si tanto se insiste en que la obesidad infantil es multicausal y debe abordarse de forma multidisciplinar, parece evidente que este profesional titulado, experto en alimentación, puede ser muy eficaz para combatirla.

Según una revisión sistemática publicada en 2015, de la que se hace eco el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas (CGCODN), incorporar a estos profesionales en Atención Primaria podría ahorrar al sistema de salud hasta 105 euros por cada euro invertido, mediante la reducción de las admisiones hospitalarias y el tratamiento médico. Estas cifras están basadas en los datos de varias investigaciones internacionales sobre el tema.

Aunque se ha avanzado mucho en los últimos años, el número de colegiados dietistas-nutricionistas por cada 1.000 habitantes en España sigue siendo insuficiente. Según los últimos datos del CGCODN, en la actualidad hay 5.715 especialistas. ¿Suficientes para atender a ese 40 % de la población joven con exceso de peso?

Es significativo que la comunidad con menor tasa de sobrepeso es la que más dietistas-nutricionistas tiene. Hablamos de Navarra, donde hay cuatro profesionales por cada 1.000 habitantes. Le sigue Cataluña, la primera comunidad en ofertar estudios superiores de esta especialidad, con dos. A la cola, Extremadura y Canarias, con menos de dos profesionales por cada 1.000 habitantes.

❌Faltan pediatras

Para el médico José Serrano, miembro de la Asociación Española de Pediatría (AEP), los dietistas-nutricionistas deberían tener sus consultas “puerta con puerta” con las de los pediatras en los centros de salud para trabajar de manera coordinada. Sin embargo, el tratamiento de los problemas derivados de la obesidad infantil sigue recayendo en la Atención Primaria. Un sector que sufre el mismo problema en cuanto a la falta de recursos: la media en España es de un pediatra por cada 1.000 menores.

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Imagen: natik_1123

La diferencia por comunidades autónomas apenas varía. El rango oscila entre el 1,27 y el 0,87 pediatras por 1.000 menores, con la Comunidad Valenciana, Asturias y Canarias en cabeza. En el otro extremo, Cataluña y Madrid, donde no llegan a uno. Se trata de dos de las cuatro regiones con mayor PIB per cápita. Sin embargo, sendas comunidades se sitúan en la mitad baja de la tabla en lo que respecta al gasto sanitario por habitante.

Más de 500 euros por persona de diferencia entre lo que destina Navarra, que se sitúa a la cabeza de esa inversión con 1.843 euros, y Madrid, penúltima en la tabla con 1.320 euros, que apenas aporta 78 euros más que Andalucía. Cataluña se encuentra ligeramente por debajo de la media nacional, que está en los 1.574 euros por ciudadano.

Ante esta escasez de medios, existen algunas iniciativas particulares para avanzar en la lucha contra la obesidad infantil. Un ejemplo es la realizada por el Colegio de Médicos de Bizkaia en 2013 que puso en marcha una campaña formativa para educar a menores y padres sobre la importancia de una buena alimentación.

Para expertos como Serrano, colaborador del programa Infancia y Dieta Mediterránea (Infadimed), que promueve la dieta mediterránea entre los alumnos de entre tres y nueve años, estos baremos son insuficientes. “Si permitiesen que la Atención Primaria pudiera dedicar más tiempo, que dietistas-nutricionistas participasen en las consultas, que no dejasen que la industria alimentaria campase a sus anchas y que pusieran impuestos a los productos azucarados, todo llevaría un cauce mucho más lógico”, aseguraba este pediatra a EROSKI Consumer en esta entrevista del especial de junio de 2021.

Obesidad infantil: invertir para ahorrar

Atajar esta enfermedad crónica tendría destacables repercusiones sobre la economía. Según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la obesidad reduce la producción del mercado de trabajo en nuestro país en una cuantía equivalente a 479.000 trabajadores a tiempo completo por año. Todo ello se traduce en que el sobrepeso reduce el PIB español en un 2,9 %. Para cubrir estos costes, cada ciudadano en España paga 265 euros adicionales de impuestos al año.

En cómputos generales, el gasto público destinado al tratamiento de esta enfermedad y las patologías asociadas asciende a 2.500 millones de euros, el 9,7 % del total del gasto en salud del país, según el libro blanco ‘Costes sociales y económicos de la obesidad y patologías’. Y va en aumento: la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO) estima que, en 2030, la obesidad supondrá un gasto de 3.081 millones de euros anuales para los españoles.

Sin embargo, las actuaciones de salud pública para promocionar estilos de vida saludables tienen un impacto positivo sobre la salud de la población y suponen una excelente inversión. Según desvela la OCDE en el informe ‘La pesada carga de la obesidad’, publicado antes de la pandemia, un paquete de comunicaciones con regulación de publicidad, etiquetado de alimentos y campañas de comunicación masiva ahorraría 41 millones de euros en costos en salud en España al año.

Adicionalmente, lograr una reducción calórica del 20 % en los alimentos con alto contenido en azúcar, sal, calorías y grasas saturadas podría prevenir 472.000 enfermedades no transmisibles de aquí al año 2050, ahorrar 169 millones de euros al año en costes sanitarios y aumentar el empleo y la productividad en una cuantía equivalente a 13.000 trabajadores a tiempo completo por año.

Valoración final

Navarra, a la cabeza

Navarra es la comunidad autónoma con la menor tasa global de sobrepeso y obesidad infantil (14,95 %). Le sigue, de lejos, Aragón con un 20,71 %. Un factor que viene acompañado de la menor tasa de pobreza y de una potente inversión en sanidad: 1.694 euros por habitante, posicionándose como la tercera comunidad que más destina a este apartado. Y aunque apenas cuenta con un pediatra por cada 1.000 menores, es la región con mayor número de dietistas-nutricionistas de España por habitante.

Andalucía cierra la lista

Andalucía, Canarias y Castilla-La Mancha se sitúan en el furgón de cola. Andalucía es la tercera región con los peores datos de obesidad y sobrepeso entre la población infantil en España, con una prevalencia del 33,4 %, tras Murcia y Canarias. También es la tercera comunidad con mayor tasa de pobreza (28,5 %) tras Extremadura y Canarias. Y es, además, la que menos invierte en sanidad.